sábado, 26 de octubre de 2019

Día 67


Blog de Mariano Re
No le debo a nadie nada. Pero sí que debería pagar la deuda que tengo con este diario y escribir varias y extensas entradas, por todos estos días pasados en los que no escribí ni un solo verbo.
No me excuso. Aunque no voy a negar que he cuestionado mi compromiso con la escritura de este diario en más de una ocasión. Porque el motivo de mi abandono no ha sido otro que el abandono mismo. Me abandono a la vida y esta me arrastra en su cauce. Me sacudo entre troncos y piedras y otros desechos que también son arrastrados por el caudaloso discurrir de la vida. 
Pero bueno, veo que me estoy poniendo demasiado poético y lo que quería decir es que han pasado muchos días y cada vez que pasaba por delante de mi computadora la miraba de reojo, haciéndome el desentendido. Lo más probable es que no tuviese nada que decir. Eso es todo. Y aunque ahora tampoco tengo nada para decir, por lo menos algo digo. Digo que no digo nada, que es mucho más de lo que otros pueden decir.
Postdata: al menos en estos días en los que no escribí nada, tuve tiempo para leer Solenoide, de Mircea Cârtârescu, y creo que me explotó una venita en alguna parte del cerebro que desató en mí una felicidad desconocida. Estuve a punto de salir a pasear por las inmobiliarias de mi ciudad, para ver si alguien alquilaba una casa que tuviese enterrado, debajo de esta, un solenoide, y así poder flotar por mi habitación con solo apretar un interruptor. Pero al parecer, según me aconsejaron algunos amigos, en las inmobiliarias me hubiesen sacado a patadas. Así que me quedé con las ganas. 


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