martes, 10 de septiembre de 2019

Día 63

Mariano Re- blog












10 de septiembre
Si no recuerdo mal, fue la escritora irlandesa, Mary Lavin, quien dijo que un cuento debería ser como una flecha en vuelo, o como el destello de un rayo. Algo inmediato, una experiencia en la que aparezca todo de una vez: comienzo, medio y final.
Y así, también, como una flecha en vuelo o como un rayo, me golpearon los cuentos de "Una noche en el paraíso", de Lucia Berlin (sí, sin tilde). Me pasé varias horas sin poder despegarme de la silla, hipnotizado por un prosa que desborda el libro y se sale de los márgenes, como si las líneas continuasen más allá de la página. Esa es la sensación que me dio. No es un libro de esos en los que uno, cada tanto, se detiene a reflexionar sobre lo que está leyendo. Este no. Este es un libro que marea. Un libro vertiginoso, que acelera a toda mostaza, hacia un final en donde uno se da cuenta de que ha seguido corriendo en dirección a un precipicio y no ha sabido detenerse a tiempo, y ahora no hay suelo debajo. El coyote persiguiendo al correcaminos.
En un momento dado, y haciendo un terrible esfuerzo por apartar los ojos de la narración, me detuve a pensar en por qué me causaba esta impresión. Al principio no di con una respuesta. Y entonces volví a la lectura, y como si fuese una flecha en vuelo, o un rayo que se enciendía y me dejaba ver todo de una vez, vi en mi cabeza la imagen de Mary Lavin que me decía que esto era a lo que se refería cuando daba aquella definición de lo que ella creía que tenía que ser un cuento. Y ahí tenía yo mi respuesta. Lo que leía era un rayo que se encendía y, además, estoy seguro de haberlo visto, partía árbol en dos, allá a lo lejos, y dejaba un agujero terrible en la tierra.

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